100 años no lo vive cualquiera en estos tiempos, y nosotros, tu familia, tuvimos la suerte de tenerte a nuestro lado físicamente durante esa cantidad de tiempo. No quiero afrontar esta publicación tristemente, si no con felicidad, recordando y contándole a la gente la maravillosa abuela que fuiste, sos y serás. Buena hija, mamá, abuela bisabuela, ¡tatarabuela!, buena persona, trabajadora, con un carácter fuerte, preocupona, loca... una mujer que siempre cuidó a toda la familia, que la cargó y guió cuando tuvo que hacerlo, eso fuiste abu. Cuando digo que estuviste 100 años físicamente con nosotros es porque en el alma y corazón seguís acompañándonos, en nuestra mente sos inmortal. Más allá del dolor, tristeza, lágrimas, todos sabemos que estás en un lugar mejor, que ya no vas a tener malos días, y que ahora vas a estar cuidándonos en cualquier momento y lugar.
Te amamos abu, y estoy segura que a medida que escribo esto y lo releo en mi mente, vos me estás escuchando. Gracias por tantos años, gracias por tanto. TE AMO ♥
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